Cómo producir Romero

El romero (Rosmarinus officinalis) es una planta aromática originaria del Mediterráneo, pero también se halla en Asia Menor y Sudamérica. Su adaptabilidad a suelos secos, arenosos y pobres la hace atractiva para jardineros y amantes de las hierbas. Esta perenne de hojas fragantes puede alcanzar los dos metros de altura.

Además de su aroma, el romero es apreciado por sus usos culinarios y medicinales. Se emplea en la cocina para dar sabor a las carnes y en infusiones para aliviar dolores musculares y mejorar la digestión.

Este arbusto perenne, de hojas leñosas y fragantes, puede alcanzar alturas de hasta dos metros. Su popularidad se debe no solo a su agradable aroma, sino también a sus diversos usos culinarios y medicinales. En la cocina, el romero se utiliza principalmente para condimentar carnes asadas, aportando un sabor distintivo y un aroma de campo que realza cualquier plato. Una simple ramita de romero añadida al final de la cocción de una paella puede transformarla en una experiencia gastronómica memorable.

Además de sus usos culinarios, el romero es apreciado por sus propiedades medicinales. Se utiliza en infusiones y cataplasmas para aliviar dolores musculares, mejorar la digestión y aliviar la ansiedad. Su aceite esencial se emplea en aromaterapia para estimular la concentración y aliviar el estrés.

La reproducción del romero por esquejes es un método común entre jardineros y aficionados a la jardinería. Para realizarlo con éxito, se seleccionan ramas maduras que aún no han endurecido. Esto acelera el proceso de enraizamiento, aunque es posible propagar esquejes más leñosos, aunque con mayor dificultad.

Para comenzar, se retiran las hojas de al menos un tercio del esqueje. Estas hojas pueden ser utilizadas en la cocina o para preparar infusiones medicinales, aprovechando al máximo las propiedades del romero. Luego, se sumerge la parte del tallo libre de hojas en un tarro de hormona de enraizamiento, aunque algunos argumentan que esto no es necesario y que el agua sola es suficiente para estimular el enraizamiento.

Los esquejes se colocan en un recipiente con agua y se ubican en un lugar soleado. Es importante cambiar el agua cada cuatro o cinco días para evitar la formación de bacterias. Después de unas semanas, las raíces comenzarán a aparecer. En este punto, los esquejes están listos para ser trasplantados a macetas o jardineras, donde continuarán creciendo y prosperando.

El mismo procedimiento puede aplicarse para reproducir lavanda por esquejes, aprovechando la misma técnica para crear nuevas plantas a partir de fragmentos de las existentes. Con paciencia y cuidado, el romero puede convertirse en una adición gratificante y aromática a cualquier jardín o cocina.